top of page

Entrevista con María Cristina Vera de Flachs

"Antes del Golpe, los estudiantes se manifestaban permanentemente"

     María Cristina Vera de Flachs es unvestigadora principal de CONICET. Unidad Ejecutora Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. CIJS. Doctora en Historia, Licenciada en Historia por la Facultad de Filosofía y Humanidades, profesora titular de Historia Social Contemporánea de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), investigadora del grupo Historia y Prospectiva de la Universidad Latinoamericana, adscrito a la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Esta entrevista fue realizada el 5 de abril de 2016 en la Facultad de Comunicación de la UNC.

- ¿Cuáles fueron las principales acciones explícitas del gobierno de la intervención federal de Córdoba sobre la vida académica la UNC en general y en la carrera de Psicología en particular durante el periodo 1973-1976? 
 

- Las luchas eran muy intensas de un lado y del otro: no se puede cargar las tintas sobre un solo sector. Hubo mucha confrontación entre docentes y entre estudiantes. Había gente que entraba a clase con cadenas o con revólveres, o ponía la pistola sobre el pupitre, aunque no sé quienes eran. La situación fue muy problemática durante la presidencia de Héctor Cámpora [25 de mayo al 13 de julio de 1973], y también en el período de Isabel Perón [1º de julio de 1974 al 24 de marzo de 1976]. Montoneros estaba teniendo una presencia bastante fuerte. 


- ¿Supo de acciones clandestinas, de inteligencia, del gobierno de la intervención sobre la vida académica y sobre las actividades político-partidarias de estudiantes y docentes de la UNC?

- Sé que había infiltrados que se sentaban en el aula y marcaban a estudiantes y docentes, dependiendo de lo que dijeran. Eso se notó entre 1973 y 1976 y más a partir del Golpe de 1976, aunque no me consta personalmente porque no estaba entonces en la Universidad. También se dice que hubo docentes que fueron informantes de lo que decían sus colegas, pero es difícil demostrarlo. Habría que ver si hay pruebas y, en caso de que las hubiera, saber si esas actitudes se adoptaron por convicción o para salvar el propio pellejo. 



- ¿De qué maneras concretas se ponían en práctica los reclamos y protestas estudiantiles contra el gobierno de la intervención y contra el poder político en general? 
 

- Antes del Golpe, los estudiantes se manifestaban permanentemente a través de asambleas, reparto de panfletos y otras acciones. Reclamaban excelencia académica pero su lucha en el fondo era política. Argumentaban que se debía volver a los postulados de la Reforma de 1918: hablaban por ejemplo de las cátedras libres como pretexto para decir que algunas materias no estaban dictadas de acuerdo a sus convicciones, por lo tanto debían abrirse nuevas. En Psicología y otras carreras hubo varias cátedras paralelas. Toda la ideología marxista estaba puesta sobre la mesa. Y del otro lado argumentaban citando a Perón. Todo el estudiantado estaba involucrado [en la militancia] desde los años sesenta, más después del golpe de Onganía. En mi caso, estuve dentro de una corriente llamada 'Integralismo' que podría definirse como 'humanista' y agrupaba a mucha gente de carreras como Literatura y Arte. La efervescencia estaba a flor de piel. Había mucha resistencia [contra los gobiernos de la intervención provincial] y se lo hacía público permanentemente a través de carteles y pintadas en los pabellones, los patios y los halls de las facultades. No era una cosa escondida sino que estaba a la vista de todo el mundo. Cuando la ebullición empezaba a ser muy grande, las autoridades cerraban los pabellones de alguna facultad y a veces de toda la Universidad. No existía para nada el control que se ejerció a partir de 1976, cuando se dispuso que los uniformados se ubicaran en las puertas de cada unidad académica con el fin de controlar el acceso. Los estudiantes debían presentar documentos, llevar vestimenta correcta, pelo corto y estar bien afeitados, además de presentar un certificado de buena conducta. Esta exigencia comenzó a implementarse en 1977 y se mantuvo hasta 1981. 



- ¿Y los docentes? ¿Qué reclamaban y mediante qué acciones?

- Los profesores que no respondían a la ideología del gobierno solían ir con pancartas al rectorado para reclamar alguna cosa. Tengo una foto de 1973 de [Guillermo] Beato ([1]), que era marxista, al lado de gente de derecha. Uno no se explica ese 'menjunje' de personajes, que después quedaron muy separados. En general, los opositores se manifestaban abiertamente; podían hacerlo porque el gobierno de esos años estaba dentro del sistema democrático, y los interventores de la provincia eran designados por un presidente que había sido elegido democráticamente. Hablo del corto lapso del gobierno de Campora. Eso dejó de ocurrir a partir del Golpe; de hecho, a partir de 1976 se empezó a ver muy poca gente en la Facultad.


- ¿Cuál era el nivel de conocimiento de la comunidad académica acerca de las acciones de las fuerzas del gobierno contra estudiantes y docentes?

- Se conocía la existencia de una lucha entre grupos, más que una 'bajada' por parte del gobierno. Se sabía de esas peleas porque se las veía. En el medio, como siempre, estaban los que solamente querían recibirse e irse ([2]). 

 

- ¿Hubo en ese período un aislamiento de los sectores críticos y una destrucción de las redes de participación estudiantil y docente en la UNC, y en particular en carreras como Psicología?

- No me parece que haya habido aislamiento. La gente se manifestaba, para un lado o para el otro. Había discusiones muy fuertes adentro de las facultades. También había espacios como los comedores, las residencias estudiantiles y domicilios particulares, donde los estudiantes se contactaban para organizar escaramuzas, movilizaciones, distribución de panfletos, colocación de bombas de pintura y acciones por el estilo. Una vez me invitaron a participar de una reunión en la casa de fulano de tal: en ese momento no lo consideré un intento de cooptación pero igualmente dije que no podía porque ya tenía tres hijos muy chicos. Con esto quiero decir que efectivamente había actividades a puertas cerradas, pero en general la lucha se hacía de manera abierta, frente a frente. 


- ¿Había vinculación entre los sectores estudiantiles y la guerrilla?

- Pienso que sí. Con Montoneros, seguro: antes y después de que pasaran a la clandestinidad. 

 

- ¿Hubo deserciones dentro de la comunidad académica como consecuencia de amenazas o presiones ejercidas desde las fuerzas al servicio del gobierno?

- Sí, claro. Hubo profesores que tenían miedo de estar marcados y se iban voluntariamente. La situación era tan dura que no aguantaron. Algunos se fueron por presiones políticas y otros porque no soportaron ese ambiente de enfrentamiento. No necesariamente se trataba de docentes que apoyaran a algún espacio partidario. 


- ¿Se produjeron grandes modificaciones en las orientaciones de los contenidos de la carrera, vinculados directa o indirectamente con los reemplazos de docentes por cuestiones políticas?

- Los cambios permanentes en el gobierno de Córdoba influyeron indudablemente en las carreras y en los docentes. Hubo modificaciones en los programas de las distintas cátedras, de acuerdo a las orientaciones ideológicas de los profesores. Eso se podía observar en la bibliografía que recomendaban. Y después del Golpe hubo cambios en los planes de estudios. En el caso la carrera de Psicología, las modificaciones significaron bastante, porque las materias pasaron a ser anuales en vez de cuatrimestrales como eran hasta entonces. Antes de eso [en la primera mitad de los 70] había estudiantes que se recibían prácticamente en dos años y sin realizar la tesina final ([3]).


 

- ¿Se podría decir que hubo "perseguidos" y "perseguidores" dentro de la comunidad universitaria de la UNC? 

- Había gente que se sentía perseguida y del otro lado había miembros del cuerpo académico a quienes se ha acusado de ser perseguidores. Yo escuché muchas veces decir que 'fulano de tal es el que marca a los colegas', pero eso es difícil de demostrar, salvo que aparezca documentación de los servicios secretos que demuestren lo contrario. Durante la presidencia de Cámpora hubo expulsión de profesores de distintas tendencias que se oponían a los postulados de las autoridades, la universidad perdió a algunos profesores de real valía : a veces no los echaban sino que los hostigaban y les creaban cátedras paralelas. Durante ese período y en el resto del gobierno peronista hubo muchas peleas y acusaciones entre los mismos docentes en varias carreras. Después, a partir de 1976, despidieron a muchos docentes, tanto a quienes simpatizaban con la izquierda como a gente del radicalismo y de otros partidos. Fueron echados y recién pudieron volver en 1983. Es lo que ocurrió por ejemplo con la profesora de Historia Bety Romero de Oroz: no era "subversiva" ni de izquierda pero igual la echaron porque había quedado marcada desde el período anterior. Muchos docentes tuvieron que volver a la actividad privada o se quedaron en su casa; otros, en cambio, crearon centros de trabajo y de discusión por fuera de la universidad. Tal es el caso del profesor Carlos Segreti, de raigambre radical, que formó a toda una camada de investigadores de real valía en el país y que, tras su exoneración de la Universidad, formó el Centro de Estudios Históricos de Córdoba, que tiene una vigencia de casi 40 años y hoy es una unidad asociada de Conicet. Esto es lo que Beatriz Sarlo denominó "la universidad de las catacumbas” en su libro 'La batalla por las ideas'. Tanto Bety Romero como Segreti regresaron a la Universidad en 1983 con la vuelta de la democracia (incluso Segreti como decano de Filosofía) y ambos pudieron retirarse a su debido tiempo.

---

Textuales

María Cristina Vera de Flachs

* "Desde 1966 hasta 1976 hubo mucha ebullición en las Universidades. Antes de 1973, la pelea fue contra Onganía [Juan Carlos, presidente de facto entre 1966 y 1970] y contra los militares que gobernaron el país entre 1971 y 1973 [Marcelo Levingston y Alejandro Agustín Lanusse]. A partir de 1973, el enfrentamiento fue entre distintos grupos".

* "Las designaciones cortas de los interventores de la provincia de Córdoba [entre 1974 y 1976] tuvieron correlatos con los nombramientos de los rectores de la UNC y de los decanos de la Facultades. Eso se tradujo directamente en mayores rispideces en las cátedras. La Facultad de Filosofía osciló ideológicamente de un lado hacia el otro. Y eso influyó en las designaciones de profesores" 

* "No veo que la participación estudiantil durante la época de la intervención haya sido menor a la del período previo. La interrupción de la efervescencia fue en 1976, no antes". 

* "A partir del Golpe de Estado hubo controles explícitos en las puertas de los pabellones: se obligaba a los alumnos a cortarse el pelo, a bañarse, afeitarse y usar cierta vestimenta".

 

 

Foto: Acto relámpago en avenida Gral. Paz, Córdoba capital, 1974.

Referencias.

[1]   Guillermo Beato era doctor en Historia por la UNC y docente de las materias 'Historia de América II' e 'Historia Moderna en la Facultad de Filosofía'. Se exilió en México tras el golpe de Estado de 1966 y volvió al país en 1973. Desde junio a noviembre de ese año se desempeñó como delegado interventor de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. En 1975 se exilió nuevamente en México, donde trabajó como investigador en el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Volvió a Argentina en 1984 y retomó sus cátedras. Algunos de sus textos más difundidos son: "Formas de comercialización de mercancías de la hacienda azucarera"; y "La gestación histórica de la burguesía y el Estado en México" (Valdemarca, 2001).

[2]   En otra entrevista de esta serie, Eduardo Cosacov coincide con esa idea: "Gran parte de los estudiantes conformaba una mayoría silenciosa que no tenía una postura definida... La efervescencia pertenecía a una minoría, que habrá sido el 15% o 20%, pero estaba organizada y era muy activa. El resto no tenía una posición definida".

[3]   Cosacov dice algo similar: "Antes del Golpe estaba todo muy ideologizado y polarizado. Eso restaba nivel académico. Y después del Golpe se volvió todo demasiado chato. los profesores eran lamentables, por censura o por bajo nivel académico".

bottom of page